Inteligencia artificial, el tiempo es ahora

Publicado el 26/02/18 8:00

Se habla de cognición cuando se alude a la capacidad de interpretar los datos, procesarlos y aprender de ellos. Se trata de una cualidad propiamente humana que, no obstante, hoy ya se está trasladando a las tecnologías, para simplificar los procesos e información que manejamos todos los días, y que no para de crecer.

Así, los actuales sistemas de cómputo cognitivo pretenden facilitarnos el proceso y gestión de los datos, procesarla,  aprender de ella y tomar decisiones, dignas de una mente racional. Todos los días se generan 2.500 millones de gigabytes de información, o el el equivalente a 170 periódicos por habitante del planeta, lo que evidencia la urgencia de encontrar sistemas capaces de procesarlos.

La inteligencia artificial tiene en éste su gran desafío, más allá de ensoñaciones cinéfilas; debe ofrecer su inteligencia a este propósito de entender el vasto universo de información que las organizaciones atesoran de sus clientes y partners. Se trata de construir empresas cognitivas que “vivan” de sus datos, amplíen sus conocimientos y los apliquen a la toma de decisiones.

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Este 2018 es considerado por los expertos como el del definitivo despegue de las soluciones basadas en la Inteligencia Artificial y la transformación de los negocios en entes holísticos que sacan partido de sus ingentes datos para generar operaciones transversales que impulsen sus ingresos. De hecho,  consultoras de prestigio ya han pronosticado un mercado de más de 31.000 millones de dólares en 2019, un 55% más que en 2014.

Y es que sectores de gran alcance, como el financiero, sanitario o de consumo ven en esta alternativa su gran oportunidad para comprender las motivaciones de compra de sus clientes, lo que les empuja a adquirir productos y servicios, a partir de la construcción de experiencias únicas.

No en vano, Gartner ha detectado que una de cada cuatro empresas ya ha comenzado a implementar la IA en su seno o tiene planes de hacerlo a corto plazo. Este dato revela la enorme y creciente importancia que la inteligencia artificial tiene en nuestra economía digital, un papel que se revalidará y consolidará durante los próximos años.

Y es que hoy ya utilizamos la inteligencia artificial en nuestro día a día. Por ejemplo, cada vez que utilizamos el buscador de Google. Los coches autónomos emplean inteligencia artificial y en el futuro serán mucho más seguros, gracias a ella. Y es que, realmente, es una tecnología que aporta soluciones a muchos y diferentes problemas y que abren un mundo de nuevas oportunidades.

Desde su debut en 1997, con aquel desafío entre la máquina Deep Blue de IBM y el maestro de ajedrez, Garry Kasparov, que al final ganó la máquina, su avance ha sido imparable. Hoy es pieza clave en proyectos de compresión del lenguaje natural y su aplicación en forma de chatbots que responden a las demandas de los clientes o gestionan servicios de atención y soporte al cliente.

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Todos recordamos el debate que mantuvo el chatbot de Google, hace un par de años, en torno al sentido de la vida y algunos pronósticos apuntan a la desaparición del teclado en un plazo de una o dos décadas.

Dónde aplicarla

Su aplicación al mundo del automóvil, o en la generación de nuevas experiencias de comercio y retail, o la automatización de docenas de procesos manuales, automáticos, repetitivos. Orientado a la detección del fraude financiero y a la lucha contra enfermedades sanitarias, a tratamientos sanitarios… Su potencial es gigantesco.

Tareas que requieran gran capacidad de escalado o concentración constante, basados en procesos predecibles y largos, son espacios de evidente evolución, como la obtención de patrones a partir de estos datos, a la hora de mejorar los procesos empresariales. O soluciones de networking capaces de auto-adaptarse a las necesidades de cada negocio (a partir de su evolución y aprendizaje) protegiendo, resolviendo problemas e interpretando mejor la realidad comercial. Todas ellas dirigidas a mejorar la productividad y la experiencia del cliente.

Vivimos la etapa inicial en este campo y todo apunta a que al menos en un par de décadas, la Inteligencia Artificial ocupará un lugar destacado en las estrategias y planes de futuro de muchas empresas e instituciones, como potente herramienta para mejorar la toma de decisiones.

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