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5 pasos imprescindibles para definir un mapa de estrategia

Escrito por Logicalis | 23/02/15 7:00

Hablar de estrategia implica hacer mención necesaria a la toma de decisiones. Efectivamente, elaborar un mapa de estrategia es, al fin y al cabo, definir el conjunto de las decisiones que cabe tomar sobre las acciones a emprender para mejorar el posicionamiento de una compañía en el mercado a corto, medio y largo plazo.

Si bien esta primera aproximación al concepto de estrategia puede resultar un poco simple y acelerada, nos sirve para afrontar la misión propuesta para hoy: establecer los 5 pasos básicos y fundamentales a seguir para diseñar el mapa de estrategia de una organización.

 

 

5 claves para el diseño de un mapa de estrategia

  1. Análisis de la situación: es fundamental conocer el estado real de la compañía, el desempeño de los procesos, las actividades y las tareas clave que determinan su posicionamiento en el mercado antes de plantear los cambios necesarios para corregir desviaciones y mejorar el rendimiento de los mismos. Un conocimiento de la organización que debe aunar, al mismo tiempo, una visión focalizada sobre operaciones concretas e internas, y una visión integral de la organización en su conjunto, no solo de puertas hacia adentro sino, también, desde el extramuros (percepción del cliente/consumidor, análisis de la competencia...).

  2. Establecimiento de objetivos: una vez analizada la situación, el escenario real en el que se enmarca la compañía, se deben tomar las primeras decisiones críticas sobre qué hay que hacer para mejorar el posicionamiento de la organización en su sector; es decir, establecer los objetivos estratégicos de la compañía.

  3. Jerarquización de los objetivos: tras establecer los objetivos (la cuestión sobre qué hacer), la pregunta que cabe ahora atiende al cómo, esto es, de qué modo mejorar la posición de la organización en el mercado (cómo sacar el máximo partido a las propias potencialidades, cómo aumentar la satisfacción del cliente/consumidor, cómo aventajar a la competencia...). Para ello, se debe establecer una jerarquía entre los objetivos definidos previamente para descubrir cuáles de ellos se deben tomar como objetivos primarios y cuáles como secundarios (aquellos que nos permitirán alcanzar los objetivos de primer orden). Este paso debe desarrollarse en paralelo a los siguientes 2, dada su íntima conexión e interdependencia.

  4. Consideración de las perspectivas: una cuestión transversal que atañe a la estructuración y la jerarquización de los objetivos en el mapa de estrategia, que debe contemplar las 4 perspectivas clásicas del Cuadro de Mando que ya conocemos de ocasiones anteriores (financiera, del cliente, de procesos internos y de crecimiento).

  5. Definición de las líneas estratégicas: consecuencia de lo anterior, se deberá dilucidar la relación causa-efecto que mantienen los objetivos estratégicos establecidos entre sí, teniendo en cuenta su jerarquización (objetivos de primer y segundo orden) y su correspondencia con cada una de las 4 perspectivas mencionadas. Estas relaciones causa-efecto se deberán trazar adecuadamente en el mapa estratégico.

 

Dicho lo anterior, es necesario añadir que no solo es importante definir un mapa de estrategia: tanto o más crítico deviene el implantarlo, comunicándolo adecuadamente a todos los miembros y departamentos de la corporación, y adquiriendo el compromiso de los mismos con el mapa estratégico trazado. No en vano, el diseño y la ejecución de un mapa de estrategia está íntimamente relacionado con las funciones del Cuadro de Mando Integral (o CMI), una herramienta fundamental en la inteligencia de negocio que no solo nos permite evaluar el desempeño de los procesos clave de la compañía en relación con la estrategia adoptada, sino comunicar y dar a conocer el mapa estratégico a todos los departamentos, áreas y eslabones de la cadena de mando de una organización.

Para poder captar adecuadamente las dimensiones y las implicaciones del diseño de un mapa de estrategia, sin duda (como acabamos de ver) íntimamente relacionado con la definición del CMI, resulta especialmente adecuada la lectura de la guía, completamente gratuita, 12 claves para la definición de un Cuadro de Mando Integral, con especial mención a los capítulos dedicados al establecimiento de objetivos y a la selección de los mejores indicadores clave de rendimiento (o KPI) según las necesidades estratégicas de cada organización.

 

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