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Entorno híbrido: nuevas capacidades de inteligencia de negocios, una nube diferente

Escrito por Logicalis | 25/04/17 6:00

La transición hacia la nube continúa de forma desigual. Si las pequeñas empresas, sobre todo las denominadas start-ups, suelen apostar por un despliegue 100% cloud para su inteligencia de negocios, compañías de mayor peso, tamaño y experiencia, no terminan de encontrar la manera de aprovechar las ventajas de este ecosistema sin tener que sufrir sus principales inconvenientes, sobre todo en lo que a seguridad respecta.


Créditos fotográficos: JackyLeung

Los CIO deben tomar una decisión importante que, desde luego, no pasa por prescindir de la agilidad que proporciona la nube. Por eso, el siguiente paso para muchas compañías es un entorno híbrido para la inteligencia de negocios.

 

 

La flexibilidad de la opción cloud híbrida

En realidad, las organizaciones que ya trabajan a caballo entre dos mundos, on premise y cloud, son más de las que parece. Sin embargo, a la hora de definir en una estrategia de inteligencia de negocios cuál será el futuro entorno de las operaciones y procesos de la empresa, parece que la cuestión se complica: ¿nube, sistemas tradicionales u opción híbrida?

Afortunadamente, llega una nueva generación de software, que se caracteriza por su flexibilidad y facilidad de uso, que puede resolver las dificultades que muchas organizaciones deben afrontar al plantearse la nube híbrida.

Los desafíos que este entorno conlleva tienen que ver con:

  • La fragmentación de los datos entre servidores locales y servicios en la nube.
  • Las restricciones que afectan a algunas aplicaciones de software y que privan a los usuarios de inteligencia de negocios de plantearse su ejecución en un entorno diferente.
  • La conectividad, que es imprescindible para garantizar que los datos estarán disponibles cuando sean requeridos.

Más que una cuestión de ROI, aunque el coste siempre se trate de ajustar al máximo, suele plantearse como un asunto de eficiencia. Es preciso que las soluciones escogidas minimicen sus limitaciones y ofrezcan mayor autonomía al usuario. Y, en este sentido, el software híbrido es la opción más recomendable.

Empezando por su rentabilidad, ya que, con una sola inversión, se pueden cubrir las necesidades de inteligencia de negocios de toda la organización, y siguiendo por su versatilidad: ya no hay barreras a la conexión, puesto que la información puede accederse tanto si se encuentra en un data warehouse tradicional, como si está en un data lake en el cloud.

Un valor añadido tiene que ver con las ventajas para el usuario final. Mientras que los entornos híbridos complejos suelen perjudicar el rendimiento usuario, las nuevas soluciones permiten que aumente la integración, por lo que su productividad no se ve minada ni su campo de acción limitado.

 

Nuevas capacidades de inteligencia de negocios

No obstante, esta apuesta por la nube, incluso cuando se da de forma parcial, como es el caso en entornos híbridos, exige a IT que desarrolle nuevas capacidades.

Las habilidades que se requieren tienen que ver con

  • La necesidad de profesionales con mayor experiencia en trabajos en la nube. Este entorno es fuente de ventajas, pero tiene algunas peculiaridades que requieren de perfiles capacitados. El trabajo en el cloud implica aplicar procedimientos algo distintos a los habituales y cumplir determinados protocolos que deben conocerse y entenderse.
  • La importancia de saber mantener las nuevas infraestructuras. El mantenimiento de la arquitectura cloud puede ser responsabilidad del proveedor de servicios o de la empresa. Antes de decidirse por unas nubes u otras, los responsables de IT de la organización necesitan tener claro dónde están los límites y qué corresponde a quién.
  • La urgencia de intensificar las prácticas de seguridad. La decisión de llevar la inteligencia de negocios a la nube suele estar acompañada por la preocupación acerca de la protección de los datos. Normalmente, la solución pasa por estudiar los activos informacionales de la organización, catalogarlos y decidir cuáles deben conservarse a salvo de amenazas y dentro de los muros del firewall del negocio y cuáles son los que pueden importarse al nuevo entorno. Esta decisión resulta clave para lograr un buen rendimiento y la tranquilidad necesaria para seguir adelante con las operaciones en condiciones híbridas.

Si bien la nube es un entorno ágil, amigable y flexible, también tiene ese lado oscuro, que es el relacionado con la mayor dificultad de protección de la información. Por ello, incluso cuando se trata de un despliegue híbrido en la nube, no hay que olvidar que la organización necesita profesionales capaces de mantener los niveles de protección de los datos. Personas conscientes de aplicar las siguientes reglas para garantizar la protección de sus datos y la integridad de la inteligencia de negocios:

1. Crear copias electrónicas para los datos, que permitan seguir accediendo a ellos incluso si el original se pierde o si resulta atacado y comprometida la información.

2. Evitar almacenar información sensible. Escoger entornos locales para esos datos críticos que nunca debería ser vulnerados (como los que tienen que ver con información personal de clientes, datos financieros o contenidos de I+D).

3. Cifrar los datos antes de llevarlos a la nube. La encriptación de datos es uno de los métodos que mayores garantías de seguridad aportan.

4. Utilizar servicios en la nube que encriptan sus datos. Y, entre ellos, escoger los métodos que pueden proteger los datos incluso del acceso del propio administrador o del proveedor de servicios.

5. Utilizar una contraseña fuerte. En más ocasiones de las que parece, las brechas de seguridad tienen su origen en la vulneración de contraseñas poco seguras (como las que no combinan caracteres numéricos con letras, las que no mezclan mayúsculas y minúsculas, las que resultan demasiado obvias o las que se emplean para diferentes cuentas indistintamente).

Para lograr disfrutar de las ventajas de la inteligencia de negociosen la nube híbrida, las organizaciones deberán entender los requisitos de funcionamiento de los nuevos servicios a que tengan acceso, adelantarse a conocer las nuevas amenazas y permanecer actualizados en materia de sistemas de seguridad y cualquier innovación que aparezca, por ejemplo, en materia de firewalls.