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Balanced scorecard, una cuestión estratégica

Publicado el 12/10/15 8:00

El balanced scorecard no es una simple herramienta sino toda una estrategia que, bien implementada, ofrece mucho más que informes tácticos y operativos. Para que su potencial trascienda, es preciso establecer un proceso de gestión que se pueda controlar con eficacia, cuyo centro será el cuadro de mando integral, y en el que se deben garantizar, como mínimo, los siguientes factores:

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Créditos fotográficos: istock peshkov

Descarga la Guía sobre el Cuadro de Mando Integral Aquí.

A/ El establecimiento de un proceso de gestión para el seguimiento de la ejecución de la estrategia y para su ajuste.

B/ La suficiente comprensión acerca de la diferencia entre las revisiones de la estrategia y el seguimiento operativo.

El balanced scorecard en sí consta de las partes siguientes:

1. Mapa estratégico: donde se recogen los objetivos estratégicos que describen el valor agregado de la organización. Su misión es proporcionar la visión necesaria para alinearse con la estrategia global. A menudo, este tipo de mapas se dividen en temas, cada uno de los cuales se vincula a varias perspectivas y describe una parte específica de la estrategia.

2. Indicadores: KPIs que sirven tanto para comunicar los aspectos de mayor importancia estratégica para la organización, como para medir el progreso en la ejecución de dicha estrategia.

3. Proyectos: o programas críticos, que llevan la estrategia a la práctica consiguiendo generar el valor añadido que logra satisfacer las expectativas de las partes interesadas.

 

Implementación del balanced scorecard

La mayor dificultad en la implementación del balanced scorecard reside en la elección de los datos correctos, o lo que es lo mismo, el planteamiento de las cuestiones adecuadas. Con más y más datos disponibles, ¿cómo saber que se están analizando los datos correctos para apoyar la estrategia?

Los datos adecuados son:

  • Relevantes, en términos estratégicos.

  • Precisos, para monitorizar los resultados.

  • Completos, en lo relativo a la obtención de información que se transformará en conocimiento.

  • Puntuales, porque tienen que permitir anticipar riesgos para poder estar a tiempo de adaptarse a los cambios que se imponen.

Una combinación de las mejores prácticas en la selección de los indicadores que generarán estos datos y la elección tecnológica apropiada, producirá las métricas necesarias para cumplir con los objetivos estratégicos.

 

Corrientes balanced scorecard

Existen tres corrientes esenciales en la metodología del balanced scorecard que todo negocio debe conocer:

1. Balanced scorecard y analítica predictiva: esta combinación optimiza los resultados, especialmente en las áreas de presupuestación y reporting que, al enlazar con las funciones de pronóstico logran flexibilizar la organización.

2. Balanced scorecard y BI: la inteligencia de negocio debe entenderse como algo inseparable del cuadro de mando integral, al ser la única combinación posible que permite profundizar y comprender las causas de raíz que motivan las fluctuaciones y cambios que se dan en los niveles de desempeño. Esta combinación del balanced scorecard con inteligencia de negocio (BI) produce resultados mucho más profundos, certeros y completos que cualquiera de ambos enfoques por separado.

3. Balanced scorecard y los sistemas: esta fusión constituye el eje en el sistema de ejecución de alta calidad y debe darse desde la misma etapa de diseño de cualquier sistema de gestión empresarial.

 

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