Metodología Agile para responder a necesidades cambiantes

Publicado el 22/05/19 8:00

Gracias a la creciente digitalización, las compañías se desenvuelven en un contexto en el que pueden recabar, gestionar y analizar grandes cantidades de datos para identificar tendencias de mercado, responder a ellas y obtener importantes ventajas competitivas que les lleven a mejorar sus resultados de negocio. 

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Ahora bien, ese gran volumen de información disponible se genera y renueva de modo constante y procede de fuentes muy diversas, lo que implica la necesidad de introducir nuevos métodos de trabajo, más ágiles, para obtener a partir de ellos un conocimiento de lo que acontece que pueda incorporarse al desarrollo e implementación de nuevas soluciones, más útiles y flexibles

No se trata tan sólo de saber aprovechar las capacidades analíticas que ofrecen las herramientas de BI para crear nuevos productos y servicios, se trata de hacerlo a un ritmo adaptado a la agilidad que propone la transformación digital. Una idea para el negocio, puesta en práctica, aun sin ser perfecta, es más valiosa para las compañías. Sobre todo si pueden adaptarse a las nuevas necesidades del negocio, que es normal aparezcan a consecuencia de los resultados ofrecidos por perspectivas de análisis distintas, alimentadas gracias a nuevos datos. 

Un ritmo desacompasado 

Los métodos de trabajo tradicionales, que plantean el desarrollo secuencial de proyectos cuyos requisitos iniciales están muy bien definidos, ofrecen la mejor solución posible para el cliente siempre y cuando ésta no requiera cambios ulteriores. Trabajar aplicándolos tiene dos ventajas: hace más sencillo saber en qué estado de avance se encuentra el proyecto, ya que cada nueva fase a afrontar no comienza hasta que la previa se ha completado, y permite conocer, desde un principio, los costes del proyecto. 

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Lo importante es que cliente y equipo técnico tengan todo claro antes de empezar a trabajar, debido a que hacer cambios de última hora no será sencillo y es muy posible que la comunicación entre ellos diste de ser constante. Esa rigidez asociada a la metodología secuencial de trabajo, dar lugar a la entrega de soluciones cuyas características y prestaciones rara vez responden a lo que el negocio requiere dada una nueva situación. De ser grande, ese desacompasamiento entre lo que la tecnología ofrece y lo que el negocio necesita puede generar una desconfianza mutua entre el equipo responsable de TI y el de negocio; arritmia nada deseable cuando la tecnología ha de estar, más que nunca, en el corazón del negocio

Más comunicación, mejor coordinación, mayor satisfacción 

Así las cosas, las grandes organizaciones han de asumir que, muchos de los nuevos proyectos que impliquen el desarrollo de soluciones de TI, habrán de salir adelante siguiendo procesos de trabajo más abiertos, menos lineales, y en continua redefinición a causa del contacto permanente con los responsables de negocio. Se trata de saber adaptar la metodología de trabajo a las condiciones del proyecto, teniendo en cuenta varios principios fundamentales:

  • Establecer una relación de comunicación fluida, y poner a los individuos y sus relaciones por encima de los procesos y las herramientas, es fundamental para reducir la distancia entre el departamento de informática clásico y el CEO.
  • Poner en práctica las ideas, hacerlas funcionar, es más valioso que acumular mucha documentación, aunque ello conduzca a desarrollar una solución a priori menos “perfecta”.
  • Colaborar con el cliente y mantener una relación cercana con él, para saber lo que necesita en cada momento y responder a sus propuestas con agilidad, garantizará su satisfacción, lo que ha de ser la principal prioridad. 

Cumplir con todos estos principios requiere coordinar y conjuntar a la perfección al equipo de trabajo, para hacerlo así capaz de entregar con rigor, rapidez, continuidad y el mayor nivel de excelencia técnica, propuestas de solución aplicadas a contextos cambiantes. Ofrecer resultados a corto plazo, mantener al cliente informado de todos los procesos, hacer éstos sostenibles tanto en ritmo como en tiempo de trabajo, considerar los cambios en los requisitos establecidos previamente como una oportunidad para ser creativos y competitivos, y hacer las cosas del modo más sencillo posible, son las claves para implantar esta metodología ágil de trabajo que supone un cambio de “cultura” que sería deseable fomentar en las grandes organizaciones.

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